Vive la celebración de Día de Muertos en Morelos

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En Morelos, el Día de Muertos representa mucho más que el recuerdo y veneración de quienes  ya se nos adelantaron, pues esta tradición forma parte del alma colectiva de nuestro pueblo como la fecha en la que “ellos” regresan para que los honremos y les podamos “hablar”  de nuestras cosas.

Esta fiesta, ya próxima, nos da la oportunidad de mantener el espíritu de unidad e identidad, sin importar si somos ricos o pobres, jóvenes o ancianos, mujeres u hombres, pues todos nos identificamos con esta bella expresión cultural a través de manifestaciones festivas muy originales y de profundo arraigo entre nosotros, como las ofrendas multicolores, los altares, la imagen de la elegante Catrina, las calaveras de azúcar, el sabrosísimo pan de muerto, y el colorido inigualable de las flores de cempasúchil (o “flor de los 20 pétalos”) y el guinda de la flor de Terciopelo, aromatizados por el incienso – copal,  en medio de adornos de papel picado y los platillos y la bebida que más le agradaban, en vida, al difunto.

En Coatetelco, una platicadita con los difuntos

Coatetelco es un sitio arqueológico prehispánico, localizado junto a la laguna que lleva el mismo nombre, que se encuentra a sólo dos kilómetros del poblado de Alpuyeca, en el municipio de Miacatlán, Morelos. Ahí la celebración de los muertos empieza la víspera del 29 de septiembre cuando San Miguel Arcángel libra una batalla con Satanás para defender las almas de los humanos, una fecha que coincide con la cosecha de maíz y la proliferación de la flor de cempasúchil. Ese día es costumbre llevar al panteón elotes tiernos, tamales y otras viandas hechas con maíz,  además de flores y adornos de papel picado con los que cubren las cruces, dando al camposanto una apariencia multicolor que alegra al que asiste, lejos de entristecerlo.

Sin embargo, hay una particularidad en el inicio de estas celebraciones que no podemos pasar por alto, si bien visitar y agasajar a los difuntos es la costumbre más común, en Coatetelco se “echan una buena platicada con los muertitos”, de modo que no es de extrañar ver escenas de niños, mujeres, hombres y adultos mayores sentados cómodamente contándole sus penas a la lápida de su ser querido, saludándolo, presentándose, con lo cual manifiestan su amor y el gusto de saberse cerca, aunque sea una vez al año.

A Ocotepec hay que llevar una vela

Hacia el norte de la ciudad de Cuernavaca, en Ocotepec, se vive la fiesta a todo lo que da con ofrendas en cada casa, además de la velada en el panteón de la localidad. Las visitas son bienvenidas para compartir el pan y la sal con ellas, siempre y cuando lleven una “cera”, es decir, una vela para alumbrar el camino de los difuntos.

En Ocotepec, las ofrendas son montadas sobre una mesa donde se recrea el cuerpo del difunto, el cual lo visten con ropa nueva, huaraches y sombrero o rebozo; a la altura de la cabeza se colocan una enorme calavera de azúcar. El cuerpo se rodea de las bebidas y los platillos favoritos del difunto. En el caso de las ofrendas de niños se incluyen juguetes y golosinas.

En Tetela del Volcán, los huehuenches

El norte del estado de Morelos la tradición del Día de Muertos se vive intensamente con un desfile de huehuenches, personas que vestidas con la ropa que más le gustaba usar al difunto o difunta, pasean por las calles para regocijo de chicos y grandes, pues una vez más la vida se burla de lo que le arrebató la muerte al recordar al ser querido como era en vida. El colorido se repite y las ofrendas se instalan en hogares, escuelas, establecimientos y por supuesto en los cementerios.

¿Por qué se ponen ofrendas en las casas?

Se cree que las almas de los niños regresan de visita el día primero de noviembre, y las almas de los adultos regresan el día 2. Aunque la costumbre de poner ofrendas se debe a que no se pueda visitar la tumba, ya sea porque ya no existe o porque la familia está muy lejos para ir a visitarla, por eso se elaboran detalladas ofrendas en las casas, con platillos de comida, pan de muerto, vasos de agua, mezcal, tequila, pulque o atole, cigarros e incluso juguetes para las almas de los niños. Todo esto se coloca junto a los retratos de los difuntos rodeados de veladoras.

Significado de lo que se ofrenda:

–       Sal: Elemento de purificación, sirve también para que el cuerpo no se corrompa.

–       Cirio, velas veladoras: La flama que produce significa luz, fe y esperanza.

–       Copal o Incienso: Ofrenda a los dioses. Elemento que sublima y transmite a la oración o alabanza, uniendo al que ofrece y a quién recibe. Perfume de reverencia soberana, para alejar a los malos espíritus.

–       Flores: Las blancas (alhelí y nube) significan pureza y ternura. Las amarillascempoaljochitl, significan riqueza, flor de oro.

Frase

Nuestras tradiciones culturales se han seguido conservando gracias al fervor de la gente, y se han transmitido de generación en generación.

Conoce más de está festividad

La Flor de Cempasúchil conocida desde los tiempos de los mexicas como “flor de muerto”, se coloca en la ofrenda porque, supuestamente su olor y su color tan llamativo guían al alma del muerto para que vaya al altar a degustar lo que sus familiares le han preparado.

-Junto con las calaveritas de azúcar y el pan de muerto, la flor de los 20 pétalos, el cempasúchil,  son los íconos de las fiestas de muertos, celebradas en todo México durante los días 1 y 2 de noviembre.

-El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen indígena que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza el 1 de noviembre y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. La UNESCO ha declarado esta festividad como Patrimonio de la Humanidad.

“…aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden afectar su contenido inmaterial”.

-La cosmovisión indígena está íntimamente relacionada con los tiempos de siembra y cosecha. La temporada de muertos se da en las fechas de cosechas, quizá por intima relación que para ellos existe de la vida después de la vida; es decir la muerte genera vida.

POR: Marta Roa

FOTOS: Margarita Estrada

 

 

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