Un paseo en las alturas

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Subirte a un globo aerostático es una experiencia única; te vas elevando poco a poco; ver desde arriba las casas pequeñitas y el lago de Tequesquitengo es maravilloso; pero que te pidan matrimonio a esa altura es un momento inolvidable.

Manuel me invitó a salir un fin de semana, me sorprendió que la cita fuera a las 5:30 de la mañana; además de que me suplicó que fuera puntual.

Mi papá me despidió desde la ventana de su dormitorio, estoy segura de que algo sospecha.

Salimos rumbo a la carretera de Cuernavaca; la Ciudad de México aún dormía.

Somos una pareja que le encanta practicar deporte, él es fanático del fútbol y yo disfruto correr por las mañanas, comento esto porque pensé que nos quedaríamos en Cuernavaca, nos gusta escaparnos de vez en cuando para desayunar, pasear y comer en el clima de la ciudad; sin embargo, pasamos de largo el edificio del seguro social; eso me intrigó.

La impaciencia se apoderó de mí; ¿a dónde vamos? pregunté, Manuel me miró de reojo con las manos en el volante y sonrió. Llegamos a otra caseta y los primeros rayos del sol nos mostraron campos fértiles a un lado de la carretera, él no dejaba de mirar su reloj. Pasamos la salida a Taxco y se orilló, me miró y dijo: “Tengo una sorpresa para ti. Cierra los ojos”; un poco extrañada obedecí y sentí cómo cubría mis ojos con una tela y arrancó nuevamente.

Casi de inmediato sentí unas vueltas, subidas y bajadas. Paramos y descendimos del auto; escuché sonidos de una máquina no estaba muy segura; Manuel me quitó la venda que cubría mis ojos y pude ver una forma redonda de colores frente a mí.

Froté mis ojos y en un instante vi un enorme globo aerostático frente a nosotros; el sonido que había oído era un ventilador. La tripulación de la aeronave llenaba de aire al aparato, de inmediato encendieron un quemador de gas y un sonido más fuerte escupía ráfagas de fuego dentro del globo.

En menos de dos minutos el globo pasaba de una posición horizontal a una vertical.

Un hombre con un sombrero nos invitó a subir: “Pasajeros de este vuelo, por favor suban a la nave”. Lo hicimos. Nunca me percaté de los otros autos con familias a la orilla de la zona donde nos encontrábamos.

La verdad no recuerdo casi nada, estaba como mareada pero no me sentía mal.

En un minuto nos despegamos del suelo y los espectadores del vuelo sacaban fotografías, nos elevamos lenta pero constantemente. Los reflejos del sol sobre el Lago de Tequesquitengo se confundían con los volcanes al fondo del paisaje.

Perdí la perspectiva de inmediato, los nervios se esfumaron y el vértigo por la altura se convirtió en emoción. La gente en tierra nos despedía como si fuera un viaje largo, uno que duraría días.

Manuel me ofreció un poco de fruta. El capitán habló poco, parecía decir: “disfruten su vuelo”, al menos eso imaginé. Cruzamos el lago de lado a lado, pudimos apreciar un paisaje inolvidable, extensos campos verdes, montañas inmensas y pequeños pueblos en la lejanía.

La sorpresa había sido gigantesca, nunca antes me habían sorprendido tan gratamente, de pronto; Manuel se arrodilló y me preguntó: “¿Quieres casarte conmigo? Te amo”. Mi papá tenía razón, ese día cambió mi vida.

 

Aventura en Tequesquitengo

Los globos aerostáticos son un espectáculo inolvidable. En Tequesquitengo, Morelos se realizó el primer vuelo comercial en marzo de 2010. El vuelo fue memorable, tanto por el espectáculo como por la reacción de la comunidad, los servicios de emergencia, protección civil, bomberos y policía acudieron a la localidad por que “un globo aerostático estaba cayendo al lago”; lanchas y motos acuáticas acudieron al “rescate”.

A partir de esos primeros vuelos todo ha sido una gran experiencia, tanto para pasajeros, comunidad, turistas y visitantes.

La promoción turística del Lago tuvo una mejoría notable y ahora cientos de turistas disfrutan de una experiencia única, irrepetible e inolvidable a lo largo del año.

La experiencia de subir a un globo aerostático se tiene que vivir por lo menos una vez en la vida; la mayoría de los vuelos se realizan por parejas, quienes festejan cumpleaños, aniversarios y propuestas de matrimonio o noviazgo, al finalizar la travesía se celebra el evento con un brindis tradicional que permite agradecer a la madre naturaleza por su inmensidad.

 

CONOCE MÁS:

1782 año en que fue fabricado el primer globo por los hermanos Montgolfler.

14 de diciembre de 1782 fue el primer vuelo en globo, los dos primeros pasajeros fueron un pato y una oveja.

21 Les llevó a una distancia de 1.000 metros en 28 minutos.

 

UN GIGANTE VOLADOR

16m de altura tiene en promedio.

250kg es el peso aproximado de un globo.

1,645 m2 de tela ocupa el globo.

 

¡A VOLAR!

Horario: 7 y 8 de la mañana se realiza esta actividad en Tequesquitengo.

Días: 360 días de vuelo se realizan al año

Duración: 50 min. a 1 hora dura el vuelo en globo

Precio: $5,500

Dirección: Av. Circunvalación 5ª, Tequesquitengo, Morelos.

Teléfono: (555) 959•62•80

+info: tequesquitengo.tv

 

Texto: Alberto Miranda

Fotos: Luis Galicia y Alberto Miranda

 

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