San Petersburgo para principiantes

La conocida como Venecia del Norte por sus decenas de canales merece una escapada de varios días. San Petersburgo tiene mucho de todo: con más de 300 puentes, más de 40 islas y más de 200 museos, la segunda ciudad más poblada de Rusia es una joya para el viajero.

17 experiencias que no puedes perderte:

  1. Admira la Plaza del Palacio (Dvortsóvaya Plóshchad), donde se encuentra el majestuoso Palacio de Invierno, uno de los edificios que forman parte del colosal Museo Estatal del Hermitage. No podrás dejar de mirar su decadente fachada tricolor.
  2. Resérvate una mañana o una tarde para visitar el Museo del Hermitage, una de las mayores y más visitadas pinacotecas del mundo. Tómatelo con calma y no hagas planes después, porque su fascinante colección te atrapará, inevitablemente, durante varias horas. Atesora más de tres millones de objetos, pero tan sólo el diez por ciento ha sido expuesto alguna vez. Un consejo: levanta la vista y deja que sus techos también te deslumbren.
  3. Prueba algunos platos típicos rusos en Teremok, una cadena de comida rápida nacional que causa sensación por sus precios. Elige sus blinis, en forma de crep; los pelmeni, una especie de raviolis rellenos, y sus sopas para entrar en calor, como Borsch, con remolacha y carne. Si eres más de dulce, acomódate en la terraza de Schastye (Malaya Morskaya Ulitsa, 24), pide un té y acompáñalo con Syrniki, que se elaboran con requesón y se sirven con crema agria (smetana), fruta, miel o mermelada.
  4. Prepárate para darte un atracón de Catedrales. ¿Sabías que San Petersburgo tiene varias? Te sorprenderán la de Nuestra Señora de Kazán, ya que no es el tipo de catedral que te esperas, la fastuosa catedral de San Isaac –puede albergar a 14.000 personas y su cúpula dorada es una de las más grandes del mundo– y la de San Pedro y San Pablo, la más antigua de la ciudad y en la que se encuentra el panteón de los zares. Otra de nuestras favoritas es la catedral de la Santa Trinidad: sus cúpulas azules con estrellas doradas son de cuento.
  5. Haz lo propio con sus iglesias, empezando por la imprescindible iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, uno de los símbolos de la ciudad, por su peculiar exterior policromado. Otra que te dejará boquiabierto es la Iglesia de la Asunción. Además, San Petersburgo también tiene iglesias armenias, luteranas y otras no ortodoxas: la Gran Sinagoga Coral, una mezquita y hasta Datsan Gunzechoinei, el templo budista más septentrional de Europa.
  6. Si tienes la suerte de ir durante los últimos días de junio, podrás asistir a las famosas Noches Blancas, cuando el sol no se pone y los peterburgueses se concentran a orillas del río Nevá para presenciar los actos festivos que se organizan.
  7. Detente ante cualquiera de sus innumerables palacios: Anchikov, Menshikov, Yussupov… Mención especial merecen los del conjunto Peterhof, a las afueras de la ciudad y con unos suntuosos jardines: conocido como el Versalles ruso, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
  8. Haz una excursión en barco por sus canales. Es la mejor forma de ver San Petersburgo desde otro punto de vista, desde el río Nevá, y de contemplar sus puentes. En verano, además, son protagonistas de un espectáculo nocturno multitudinario, ya que los elevan para facilitar la navegación.
  9. Ve de compras por la Avenida Nevsky, la principal arteria comercial de la ciudad y por sus galerías cubiertas, como el Passage Shopping Arcade. Si lo tuyo son los productos gourmet, dirígete a Eliseyev Emporium: un pequeño pero impecable centro comercial donde podrás comprar cualquier delicia rusa o tomar un té rodeado de exquisiteces.
  10. Compra entradas para ir a ver el ballet o la ópera en el Teatro Mariinski.
  11. Pasea por sus extensos y cuidados parques: el Jardín de Verano, el Campo de Marte, el Jardín Botánico o cualquiera de los jardines que dan la bienvenida a los incontables palacios de la ciudad.
  12. Cruza a la Isla Vasílevski y elige entre su multitud de museos: el Naval, el de Geología, el de Antropología y Etnografía, el de Zoología… Aquí también está la mencionada Iglesia de la Asunción.
  13. Dedica un par de horas al Museo Ruso, el lugar imprescindible para conocer más en profundidad la cultura del mayor país del mundo.
  14. Ve a un concierto de jazz en alguno de sus clubes en los que diariamente hay música en directo. Además, podrás cenar durante el espectáculo.
  15. Haz un viaje gastronómico único en Cococo. Por poco más de 50 euros por persona ofrecen un menú degustación de 11 platos que es un recorrido por la cocina soviética en clave moderna. Todo el mundo va por su famosísimo postre My mother´s favourite flower (La flor favorita de mi madre), una falsa maceta rota sobre una baldosa que es una obra de arte comestible. Es recomendable reservar mesa antes de ir.
  16. Alójate en el mejor hostel europeo y mejor albergue pequeño del mundo según HostelWorld: Soul Kitchen.

Después de estos 17 planes, a los que seguro habrás añadido alguno más, sabrás por qué a los rusos les encanta poner al visitante en una encrucijada, haciéndole elegir entre la asombrosa y cosmopolita Moscú o la bella San Petersburgo, que no siempre fue la segunda ciudad del país.

Texto y fotos: https://www.traveler.es/viajes-urbanos/articulos/que-ver-que-hacer-que-comer-en-san-petesburgo-rusia/13858

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