Robert Brady, un artista cosmopolita y excéntrico

Entrar a la casa de Robert Brady es sumergirse en el universo de este nómada, pintor, diseñador y coleccionista.

Con una ubicación privilegiada a un costado de la Catedral, la también llamada Casa de la Torre, fue parte de un convento franciscano del siglo XVI.

Su particular arquitectura y distribución llamaron la atención de Brady, quien en 1962 decidió comprarla y restaurarla. Ahí vivió casi 25 años y acuñó un gran número de obras y piezas de todo el mundo.

Todo se conserva tal y como Brady lo dejó antes de morir en 1986: los espacios, cada elemento que ahí habita, su cuidada decoración, todo se mantiene intacto, como reflejo y testigo del peculiar interés y gusto de Brady.

El Museo se enfoca en la difusión de la colección personal de alrededor de 1,300 obras de arte que Robert Brady adquirió a lo largo de su vida.

La “casa de la Torre” cuenta con catorce habitaciones llenas de color, se puede apreciar las esculturas y la vegetación tropical del patio y sus jardines.

Brady también disfrutaba de compartir su casa y mostrar su colección a sus amigos, entre los que lo visitaban con frecuencia. La colección cuenta con obras maestras de Frida Kahlo, Miguel Covarrubias, María Izquierdo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, entre otros.
Fue remodelada por el segundo obispo de Cuernavaca, Francisco Plancarte y Navarrete (1898-1911), a comienzos del siglo XIX para servir de observatorio astronómico
.

Tras la Guerra Cristera (1926-1929), fue desamortizada y pasó a manos de un particular, George Thatcher, antes de que Robert Brady la adquiriera en 1962.

Cada rincón del museo muestra el inefable deseo de Robert Brady de aprender del arte mediante su directa contemplación y disfrute.

Piezas artísticas de diferentes culturas de todo el mundo; en un clima de máxima libertad, todo se mezcla y se fusiona para generar novedad e inspiración.

Puedes disfrutar oleos, cartonería, cerámica, madera, ARTE PLUMARIO. Conocerás figuras mesoamericanas y africanas, arte primitivo y arte moderno.

Piezas procedentes de Guerrero– muñecas de papel maché –en el rol de cabareteras–, máscaras, perros cebados, dos xoloitzcuintles, diablos y hasta esqueletos.

Brady es, esencialmente, un coleccionista decorador. Y en sus cuidados espacios hay dos básicos imprescindibles: el color y la luz.

Con el color como protagonista, crea la Recámara Oriental, la vibrante Sala Amarilla, el Baño Amarillo, el Baño Verde,

Un artista cosmopolita y excéntrico que dejó en la Casa de la Torre su mejor legado para ser aprovechado por quien emprenda sin cortapisas la aventura del conocimiento.

Cuenta con programa de actividades culturales toda la semana.

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