La mítica ruta del tren transiberiano

Este es uno de los hitos cuando de turismo se trata. Basta con imaginar que un tren va a cruzar Siberia de punta a punta… y todo lo que eso implica. Entre mayo y septiembre son los mejores meses si se busca un clima agradable e interminables horas del día. Desde Moscú hasta Vladivostok el tren recorre alrededor de 9258 kilómetros en siete días, esta ruta es la menos famosa entre los turistas occidentales.

El viaje, siempre, comienza en la incansable Moscú, ahí está el kilómetro cero. Montañas, pequeños poblados, densos bosques y lagos se cruzan en el camino hasta llegar a la mitad en Irkutsk –al norte de Mongolia–, en el kilómetro 5152. Ahí los paisajes son más rurales; por la mitad de la ciudad cruza el río Angara y al sur está el lago Baikal. Después de Irkutsk, la ruta se divide en tres: la primera es la ya mencionada que termina en Vladivostok; la segunda pasa por Ulan Bator en Mongolia hasta llegar a Beijing; y la tercera también termina en Beijing pero atraviesa Manchuria. Existe una cuarta ruta que es la más inusual, pues está aún más al norte que pasa por Tayshet hasta terminar en el pacífico en Sovetskaya Gavan; esta vía férrea fue terminada apenas en 1991.

Algunos de los atractivos a lo largo y ancho del camino son en primer lugar, el gran obelisco blanco que separa Asia de Europa, está colocado alrededor del kilómetro 1777.

En Kazan está la gran fortaleza Tatar –el inmenso Kremlin–, única que queda, y que fue designada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Lago Baikal es uno de los grandes atractivos, pues es el más profundo y grande del mundo; su riqueza natural es inigualable y posee el 20% del agua dulce de la superficie de la Tierra.

En la ruta que pasa por Mongolia, el desierto Gobi y sus pastizales son imperdibles, ocasionalmente se pueden ver hordas de caballos o camellos.

En la ruta trasmanchuriana el tren pasa a través de la Gran Muralla China, ahí no querrás pestañear jamás.

Info y Fotos: travelandleisure.mx

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